El mundo (que me gustaría) en 30 años más


No hay muchas dudas de que hoy vivimos en un mundo exponencial. Por una parte, el crecimiento de la población obedece a una curva de estas características. Por otra parte, la Ley de Moore (def. cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador) muestra algo similar con la tecnología.

Una forma sencilla de entenderlo es que en un pendrive de un mismo tamaño, cada dos años se puede almacenar el doble de memoria. Mientras el costo del hardware disminuye fuertemente en el tiempo. Por ejemplo, el costo de 1GB de memoria que en 1980 era de aproximadamente un millón de dólares y hoy se compra por pocos centavos de dólar.

Y así, el mundo cambió radicalmente.

Hace 15 años tuve la suerte de ir a estudiar a Europa. Para llamar a mis padres a Chile usaba una Entel Card en un teléfono público. Tenía que marcar un número telefónico, luego un número de tarjeta que tenía alrededor de 15 números, luego ingresar una clave y por último el teléfono al cual quería llamar ¡Y costaba una fortuna! Hoy al viajar, hago una videollamada a mi hija por Whatsapp o Facetime, completamente gratis y con solo 2 clicks.

Gracias a estos mismos avances tecnológicos y reducción de costos, hoy pedimos un Uber en vez de llamar un taxi, vemos Netflix en vez de contratar TV cable, escuchamos música en Spotify en vez de comprar CDs o cassettes, subimos las fotos a Instragram en vez de imprimirlas y compramos en Amazon productos que acá no existen y llegan en 4 días a Chile.

Pero como el mundo avanza de manera exponencial, los cambios de los siguientes años serán más vertiginosos que los anteriores ¿Ansiedad, emoción o susto?

Yo soy positivo. Según Ray Kurzweil, en aproximadamente 30 años más, un dispositivo de USD 1.000 de costo (ej. un iPhone) va a tener la misma capacidad de cálculo por segundo que todos los cerebros humanos juntos.

Esto abre una infinidad de posibilidades.

Yo me imagino un mundo en el cual el agua y la energía dejen de ser un problema. Hoy aproximadamente el 70% de nuestro planeta es agua. Desalinizar esta agua aún es costoso. Con tecnología deberíamos ser capaces de bajar este costo y resolver este tema. Con respecto a la energía, tenemos el sol, además del viento y mar. Aún el costo de almacenamiento de energía es alto. Sin duda con la ayuda de la tecnología y Elon Musk esto debería dejar de ser un problema en los próximos años.

Yo me imagino un mundo en el cual las enfermedades más críticas y masivas como el cáncer van a ser erradicadas. Deberíamos llegar a tener un dispositivo que nos esté monitoreando constantemente, suba nuestra información a la nube para contrastarla con bases de datos de toda la población mundial y nos alerte de cualquier potencial enfermedad.

Yo me imagino un mundo con educación de alto nivel para el que la requiera.

El mejor contenido educacional del mundo ya es de libre acceso con plataformas como Coursera y TED, entre otras.

Ahora debemos masificarlo.

Yo me imagino un mundo en donde los autos se van a manejar solos y vamos a viajar como en el living de la casa. O incluso en autos voladores. Y para viajes internacionales, vamos a viajar en cohetes que van a demorar una fracción del tiempo de hoy.

Yo me imagino un mundo en el cual los seremos humanos hayamos tomado mayor conciencia con el medio ambiente y que potenciemos el cuidado con el uso de tecnologías que nos ayuden a hacer nuestro planeta sustentable.

Yo me imagino un mundo sin bordes, en el cual voy a poder comprar, vivir o trabajar, o hacer una operación financiera donde quiera y hacia donde quiera. Un mundo en el cual voy a poder elegir libre y globalmente, y no solo localmente ¿Por qué no poder vivir en Australia, trabajar para una empresa en Rusia, ser cliente de una empresa financiera en Chile y comprar en un e-commerce de Korea? Eso será posible y cada uno de nosotros va a elegir el país, lugar de trabajo, e-commerce y empresa financiera que le ofrezca la mejor propuesta de valor globalmente.

Los ganadores van a ser los países y empresas más transparentes, con mejor experiencia, costos más razonables y con un propósito potente y claro.

Eso estamos construyendo en Global66. Una empresa fintech en la cual sus miembros puedan trabajar desde cualquier parte del mundo (hoy tenemos en 4 países diferentes).

Una empresa que privilegia la transparencia ante todo, que da accesos a nuevas personas, baja los costos de operación, y que trata de hacerle la vida más fácil a sus clientes. Estamos trabajando para que nuestros clientes nos elijan hoy y en 30 años más.

Conoce más de Global66 y su forma de enviar dinero a todos los continentes: www.global66.com